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Testículo no descendido: causas, tratamientos y cuidados

Se trata de una condición frecuente en la infancia que puede afectar la fertilidad y aumentar el riesgo de cáncer testicular. Cerca del 3-4% de los recién nacidos a término y hasta 30-40% en los de pretérmino presentan testículo no descendido que puede traer complicaciones en la adolescencia y adultez si no se trata a tiempo.

Autoría: Filial Urología Pediátrica SCHU

El testículo no descendido, también llamado criptorquidia, ocurre cuando uno o ambos testículos no se ubican en el escroto al nacer. En la mayoría de los casos, el testículo se encuentra detenido en su camino de descenso desde la cavidad intrabdominal hacia el escroto, que puede ser unilateral o bilateral. 

Las causas no siempre se conocen, pero pueden incluir factores hormonales, anatómicos o genéticos que interfieren con el descenso testicular durante la gestación. Los bebés prematuros tienen mayor riesgo, ya que el descenso suele completarse en los últimos meses del embarazo. Otras causas pueden ser secundarias a cirugías en el canal inguinal como las hernias o la hidrocele. 

Riesgo de infertilidad

Si no se corrige a tiempo, el testículo no descendido comienza a atrofiarse, lo que puede afectar la producción de espermatozoides, aumentando el riesgo de infertilidad. También se asocia a un mayor riesgo de cáncer testicular y puede estar expuesto, dependiendo de su ubicación, a problemas como torsión testicular o traumatismos.

No existe una forma segura de prevenir el testículo no descendido, pero los controles médicos regulares en recién nacidos y lactantes permiten detectarlo y tratarlo a tiempo, evitando complicaciones en la adultez.

Diagnóstico y tratamiento 

El diagnóstico del testículo no descendido es fundamentalmente clínico mediante examen físico por el médico general en el control sano, o el pediatra, cirujano o urólogo infantil. Según su ubicación, el examen físico puede ser palpable: en un 80% puede estar inguinal, ectópico o ser retráctil, un 20% no palpable, que pueden encontrarse inguinales, intrabdominales o evanescentes, es decir, que se atrofia en la etapa anterior al nacimiento.  

Si el testículo no se palpa, podría utilizarse, en algunos casos, ecografía, aunque, por lo general, se debe realizar una laparoscopia diagnóstica para encontrarlo. 

El tratamiento recomendado para este cuadro es la cirugía llamada descenso testicular y orquidopexia, para llevar el testículo hasta el escroto y ahí fijarlo. Se realiza bajo anestesia general y se puede realizar por vía inguinal, escrotal o laparoscópica, dependiendo del diagnóstico inicial. Lo Ideal es realizar la cirugía entre los 6 y 18 meses de vida para obtener mejores resultados en la función testicular y reducir riesgos futuros.

Se trata de una cirugía ambulatoria, el dolor es leve a moderado y el paciente debe realizar reposo en cama los primeros días. Durante el primer mes postoperatorio se debe tener cuidado en las actividades que compriman o tengan riesgo de golpes en la región genital. 

El primer control postoperatorio se realiza a la semana y al mes después de la operación.